Ser entrenador es, antes que nada, ser maestro. Un guía que acompaña, inspira, exige y transforma. Aunque la figura del entrenador está hoy ligada al deporte, su esencia va mucho más allá: es una vocación milenaria, un arte que ha evolucionado desde los tiempos en que el ser humano empezó a enseñar lo que sabía para sobrevivir, crecer y trascender.
Del cazador al coach: una figura que siempre ha estado ahí
Desde los primeros cazadores que enseñaban a su tribu las técnicas de rastreo, hasta los guerreros que eran entrenados en el arte de la guerra, el rol del entrenador ha existido desde que existe la necesidad de aprender. Incluso los grandes filósofos formaban discípulos no solo con teoría, sino con ejemplo, diálogo y reflexión.
En la modernidad, con el surgimiento del olimpismo y los deportes organizados, el entrenador tomó un lugar protagónico. Hoy, su rol también se ha extendido al mundo empresarial con el llamado coaching, donde se entrena a personas para desarrollar habilidades, muchas veces aplicando principios de la psicología y la programación neurolingüística.
¿Qué “debe ser” un entrenador hoy?
En tiempos donde el rendimiento y la competitividad son prioritarios, se corre el riesgo de olvidar lo esencial: el entrenador no es solo un técnico, es un formador de seres humanos.
Un entrenador debe:
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Dirigir, diseñar y ejecutar procesos de desarrollo personal y grupal.
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Tener una comunicación madura y asertiva, sin agresión ni sumisión.
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Conocer profundamente su disciplina y también a cada uno de sus pupilos.
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Predicar con el ejemplo, más que con el discurso.
El verdadero liderazgo no busca el protagonismo
Un buen entrenador no necesita los reflectores. Su impacto no se mide en medallas o títulos solamente, sino en la transformación de las personas que entrena. Es un líder que influye con coherencia, que sabe cuándo corregir con prudencia y cuándo celebrar con entusiasmo. Que conoce las fortalezas y debilidades de su equipo y las usa como punto de partida para crecer.
El entrenador como escultor de almas
Educar, en su forma más pura, no es añadir cosas desde fuera, sino ayudar a descubrir lo que ya está dentro de cada persona. Como dijo J.L. Martín Descalzo:
“El educador no trabaja como el pintor que añade formas y colores, sino como el escultor que quita lo que sobra para revelar el alma.”
Este es el mayor desafío y también el mayor honor: ayudar a cada pupilo a ser fiel a sí mismo, a realizarse desde lo que ya es y puede llegar a ser.
La gran pregunta
He repetido muchas veces la expresión “debe ser”, y no por casualidad. Porque un entrenador no solo debe saber, debe ser. Ser libre, ser comprometido, ser apasionado, ser ejemplo.
Y sobre todo, debe hacerse esta gran pregunta:
¿Tengo la vocación y el espíritu necesarios para llevar con honor el título de entrenador?
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Si crees que entrenar va más allá del resultado en la cancha, y que formar personas es tan importante como formar campeones, comparte este artículo con otros entrenadores, docentes o líderes. La educación con propósito es una misión colectiva.

Mis mas sinceras felicitaciones y exaltaciones de sauldo y gratitud por el escrito, me es un orgullo poder estar a su lado tratando de explotar y potencializar ese conocimiento que pretende con nosotros, con la mas humilde pero grandiosa concepcion de ser ENTRENADORES; un abraso de gratitud y reconocimiento por su ardua labor.
Michel Pirajan
que buenas palabras Edgar, felices días a todos los que estamos en esta profesión tan dura,pero tan bonita, enriquecedora y gratificante
Felicitaciones
Fui testigo de estas ideas y hoy tanto mi hija (Dianita)como yo te agradecemos estas enseñanzas que la han preparado para triunfar en la vida como profesional y persona igual que como nadadora en el pasado
Suerte para ti y buen futuro para la natación Colombina
El deporte necesita de apóstoles como tu
Muchas gracias por definir y exaltar nuestra labor que cada dia realizamos con todo el cariño y alegria, por el mejor estar de nuestros pupilos.
GRACIAS.. Edgar por el concepto, pues realmente alli encierra muchas cosas de las que realizamos a diario en nuestra labor y felicitaciones a todas y todos los entrenadores que diariamente estan sacando adelante la natación en nuestro pais.
Profe, que mejor ejemplo de entrenador que Usted y no descansare en darle las gracias por lo mucho que comparte su saber no solo a sus alumnos sino a nosotros como padres.
FELICITACIONES EDGAR, GRACIAS POR DEDICAR TU TIEMPO A TAN NOBLE LABOR.
UN SALUDO, EDGAR, LO SALUDO DESDE PASTO NARIÑO Y Le felicito por tan exelente articulo. siga adelante por el deporte mal lindo del mundo. la natacion